En la tradición chamánica, el sonido se ve como un camino para entrar en otros mundos y otras realidades. 

Se trata de utilizar la capacidad vibratoria del mismo para tomar contacto con nuestro interior, relajarnos y liberar los nudos físicos o emocionales que podamos tener. El uso del  sonido con una finalidad terapéutica y trascendente es tan antiguo como el hombre.

Mediante un viaje de sonido nos podemos relajar mental, físicamente y así disfrutar de algunas facetas de nuestro ser hasta entonces desconocidas.

Un viaje de sonido dura unos 45 minutos. Los asistentes están recostados en un ambiente tranquilo, y se ven trasportados por los sonidos de diapasones, cuencos, tambor, flautas nativas de frecuencia solfeggio, voz...Se trata de un momento de paz con sonidos de instrumentos en directo, con la intención pura de que cada persona presente pueda disfrutar de un momento de relax en medio de su vida cotidiana y viajar hacia los rincones más bonitos de su propio ser.

Cada participante recibe una armonización individual con dos diapasones afinadores del Código Maya, que permiten resonar en armonía con el propósito del alma.