La reflexoterapia es un método terapéutico por medio de reflejos provocados por la excitación a distancia del sitio donde se halla el desequilibrio, en este caso desde los pies.

Durante una sesión de reflexología podal, el cliente se encuentra tumbado en la camilla. El tratamiento suele durar una hora. Empieza con un masaje suave de los pies seguido de lo cual se van presionando los puntos o zonas reflejas necesarias para recobrar el equilibrio.

En una sesión de reflexología podal se puede usar un palo ergonómico que facilita el acceso y estimulo de los distintos puntos o zonas a tratar. Así mismo, se pueden usar aceites esenciales, por sus propiedades relajantes, estimulantes…

Los beneficios que se obtienen cuando se practica con frecuencia:

-aumento de vitalidad.

-mejor resistencia frente a las infecciones.

-los dolores musculares o de articulaciones mejorarán e incluso pueden desaparecer.

-Los problemas emocionales /tensionales pueden desaparecer si tienen base orgánica.

-Mejora de la circulación, de los órganos, la memoria y la concentración.

Y… se gana optimismo y energía.

La reflexología podal actua cuando un órgano está enfermo pero también ayuda de forma eficaz para mantener el cuerpo libre de enfermedades. Se trata de una praxis complementaria que retrasa nuestro proceso degenerativo, optimizando el funcionamiento corporal.